viernes, 18 de septiembre de 2015

Liga de Campeones

Al poco tiempo de vivir en nuestra nueva calle, Mariana Pineda, ya habíamos hecho amistades y formado dos equipos de fútbol, eternos rivales enfrentados en un derbi sin fin. Únicos rivales en realidad, pues no había nadie más.

Liga de Campeones
© wwworks - Flickr

El "Club Deportivo Mariana Pineda" estaba formado solamente por mi amigo Pedro José, quien prefería que le llamásemos José Pedro, y yo. Por otra parte, el "Real Mariana Pineda" estaba compuesto por nuestros hermanos pequeños, Javier y Rubén respectivamente, así como por otros chiquillos del vecindario.

A pesar de ser únicamente dos, contra un número indeterminado de jugadores, solíamos ganar por goleada. Y es que, aun no siendo unos grandes futbolistas, el tamaño, fuerza y velocidad que nos porporcionaban nuestros dos años más de edad, nos dotaban de una ventaja insalvable.

No obstante, el tiempo se encargó de ponernos en nuestro lugar como mediocres futbolistas. Prueba de ello es que unos años después José Pedro se dedicó al baloncesto y yo al atletismo.

lunes, 14 de septiembre de 2015

¿Por qué flota el hielo?

Un día estaba llegando a casa de mi amigo Miguel Ángel cuando, de repente, me vi abordado por un par de señoras que parecían perdidas y con necesidad de preguntarme algo, así que accedí  a escucharlas gustosamente. Demasiado tarde para recular, descubrí horrorizado que blandían en la mano una copia de la Biblia y un ejemplar de La Atalaya. Como es su costumbre, las testigos de Jehová comenzaron a sermonearme sobre las bondades de su secta, mientras yo intentaba zafarme de su encerrona lo más rápida y amablemente posible.

¿Por qué flota el hielo?
© Ansgar_Walk - Wikimedia Commons

Pero entonces me hicieron una pregunta que me dejó helado, "¿por qué flota el hielo?". Automáticamente comencé a pensar en la diferencia entre la densidad del agua sólida y líquida debido a su expansión volumétrica durante el proceso de congelación. Pero para ellas sólo era una pregunta retórica, y ante mi estupefacta mirada comenzaron a autoresponderse diciendo que todo era obra de dios y que gracias a ese insólito hecho existía la vida en la Tierra. Según su visión, al congelarse únicamente las capas superiores de los ríos, lagos y mares, podía desarrollarse la vida bajo la superficie con normalidad, y blablabla.

La verdad es que no me enteré de toda la argumentación porque desconecté tras las dos primeras frases, mucho dios y poca densidad para mi gusto como causa primordial. Finalmente me dejaron ir libremente cuando prometí pensar en todo ello. Y algo sí que consiguieron, porque 25 años después sigo hablando sobre por qué flota el hielo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Fuego fatuo

Uno de los trucos más vistosos que hacíamos cuando caía en nuestras manos un mechero consistía en cerrar el puño dejando una cavidad interior que llenábamos de gas a través de una pequeña apertura en la parte inferior, para después prenderla con una chispa mientras abríamos la mano simultáneamente, contemplando asombrados la rápida deflagración formada, cuál fuego fatuo levitando brevemente sobre la palma abierta de la mano.

Fuego fatuo
Fuego fatuo - Dominio Público

lunes, 7 de septiembre de 2015

Bola de Drac

El idioma catalán siempre me ha parecido feo y malsonante, me pone de los nervios escucharlo durante mucho rato seguido. Pero no tuve más remedio que aprender a entenderlo, que no hablarlo, para poder disfrutar de la mejor serie de anime de todos los tiempos, "Dragon Ball", o mejor dicho en este caso, "Bola de Drac".

Bola de Drac
© karles - Flickr

Descubrí la serie gracias a mi amigo Miguel Ángel, ya que no la emitían en la televisión estatal, pero la antena parabólica de su comunidad permitía sintonizar la TV3, la televisión autonómica catalana. Durante los primeros capítulos no me enteraba prácticamente de nada, pero poco a poco fui haciendo oído, y al final no suponía ningún esfuerzo seguir la trama y los diálogos interminables entre batalla y batalla. No diré que lo entendía todo al 100%, pero casi. Desde luego que el catalán sea muy parecido al español ayuda, ¡y mucho! No creo que hubiera entendido nunca ni una palabra de haberlo visto en versión original, ¡en japonés!

Años después tuve la ocasión de hacer gala de mi comprensión del catalán. Fue en un viaje a Mallorca en barco al que acudía como delegado del equipo infantil de atletismo de Aragón, del que formaba parte mi hermano Jesús. Nos pusieron una película en catalán, no recuerdo cuál exactamente, y como ninguno de los chicos se enteraba de nada, hice el papel de traductor simultáneo. Fue muy gratificante sentirse útil y encontrar una aplicación, más allá del puro entretenimiento, a tantas horas delante de la pantalla del televisor disfrutando de las aventuras de Son Goku y compañía.

viernes, 4 de septiembre de 2015

En busca del tesoro mágico

Muchos sábados por la mañana nos juntábamos una pequeña cuadrilla en casa de mi amigo Miguel Ángel, para disfrutar de una partida de rol. Su hermano mayor, Moisés, solía hacer el papel de Director de Juego. También nos acompañaba el mejor amigo de éste, Mateo, otro oriundo del barrio La Jota. Y completaban el grupo de comedores compulsivos de patatas fritas otros tres o cuatro entusiastas de las aventuras épicas y los dados de múltiples facetas.

En busca del tesoro mágico
© aloha75 - Flickr

Durante el desarrollo de las partidas no era extraño que acabásemos encontrando algún objeto mágico, oculto entre el equipamiento de monstruos y adversarios vencidos, o en los más inverosímiles escondrijos secretos de cuevas, mazmorras y castillos. Podían ser de lo más variopintos, desde espadas y corazas mágicas, hasta anillos y pociones de extraordinarias propiedades, pasando por los más codiciados y valiosos de todos ellos, los libros de conjuros. ¡Sobre todo si tu personaje era un mago o un elfo que podía hacer un buen uso de ellos!

Las proezas que podías hacer si caía en tu poder un libro de esas características eran prácticamente ilimitadas: volar, volverte invisible, tener una fuerza sobrehumana, ser más rápido que el rayo, teletransportarte a un lugar distante, leer la mente de amigos y enemigos, respirar bajo el agua, y casi cualquier super poder que pudieras imaginar. Por eso, en aquella época, mi mayor deseo era encontrar uno de esos libros arcanos, ¡pero en el mundo real!

Cuando volvía a mi propia casa después de finalizar una de nuestras sesiones, atravesando varios descampados del todavía no muy poblado barrio, iba pendiente de cada rincón donde pudiera ocultarse un tesoro semejante: detrás de ese montículo, bajo aquella piedra grande, entre esos escombros, dentro de esa estructura metálica abandonada.. Pero nunca tuve suerte y no pude hacerme con el control de esas habilidades maravillosas. Aunque eso es obvio, al fin y al cabo nunca has oído hablar de un superhéroe de finales de los 80 llamado mañoman, ¿no?

viernes, 31 de julio de 2015

Vandalismo involuntario

Estaba haciendo un par de recados para mis padres por la calle. Llevaba una bolsa de plástico con algo duro, creo que una botella de cristal. Giré para encarar la puerta de entrada a la zapatería que había en el pasaje, donde tenía que recoger algún encargo, cuando la bolsa bamboleó demasiado y golpeó accidentalmente contra el escaparate del establecimiento, provocando una aparatosa grieta en el cristal.

Vandalismo involuntario
© racatumba - Flickr

El dueño de la tienda se encaró conmigo, como si lo hubiera hecho a propósito, echándome una bronca monumental y preguntándome que quién iba a pagar el arreglo ahora. Yo me quedé cohibido y cabizbajo sin decir palabra, sólo quería que la reprimenda acabara cuanto antes para salir de allí lo antes posible y no volver nunca más. Tenía al zapatero por una persona algo retraída pero amable, sin embargo aquella experiencia cambió mi percepción por completo. No sé, supongo que a lo mejor no tenía seguro y se agobió pensando en cómo iba a afrontar el pago de una luna nueva, o simplemente el hombre tenía un mal día.

Y con esta historia no termino de plasmar en el blog mis recuerdos, ni mucho menos, ¡aún faltan unos cuantos! Pero necesito un descanso, así que me voy a tomar un mes de vacaciones antes de afrontar la recta final y en septiembre vuelvo a la carga con energías renovadas. ¡Hasta pronto!

lunes, 27 de julio de 2015

El arco más grande del mundo

Lo mejor que tenía el piso nuevo es que, al ser un primero, disfrutábamos de un amplio patio de luces donde correr, saltar y jugar a la pelota sin ningún peligro. El mayor inconveniente es que si golpeábamos el balón demasiado fuerte era fácil que éste sobrepasara la altura de la valla de separación y aterrizara en algún otro patio de luces. Aunque tampoco era demasiado problema, avisabas al vecino o vecina de turno y normalmente te la devolvían amablemente. Pero a veces no había nadie en casa, o la pelota caía en el único piso en el que todavía no vivía nadie. En esas ocasiones, no nos quedaba más remedio que saltar la valla y recuperar la pelota por nuestros propios medios, o buscarnos otro entretenimiento. Por cuestión de agilidad, normalmente yo era el afortunado saltador que entre un cóctel de nervios y adrenalina se jugaba una buena reprimenda. Afortunadamente, si alguien me vió alguna vez nunca dijo nada.

El arco más grande del mundo
© roapma - Flickr

El patio de luces también servía para secar la ropa húmeda recién salida de la lavadora. Las cuerdas del tendedor lo atravesaban en toda su longitud, y si colocabas una pinza encima a modo de flecha y las tensabas hasta casi tocar el suelo, podías lanzar el proyectil hasta alcanzar la altura del cuarto y último piso. Con un poco más de tensión podríamos haber hecho aterrizar las pinzas en el tejado empedrado del edificio. Pero no daba para tanto, así que tenías que estar atento para esquivarlas cuando la gravedad hacía su trabajo y volvían a caer sobre nosotros a la misma peligrosa velocidad con que las habíamos arrojado con el arco más grande del mundo.