Hace años la mayoría de los fósforos no disponían de un soporte de madera como ahora, sino que éste estaba compuesto por un papel o cartón plegado y fijado con cera, de ahí que recibieran el nombre de cerillas. Con ellas realizábamos un truco muy vistoso y nada peligroso que consistía en fabricar una bomba de humo.
Desenrollábamos el papel del vástago, sin separarlo de la cabeza, y luego lo doblábamos sobre ésta cubriéndola por completo. Después prendíamos el fósforo raspándolo a través de su envoltorio y una vez encendido el calor comenzaba a consumir rápidamente el papel y la cera. Era el momento de arrojarlo lo más lejos posible y disfrutar de la preciosa estela de humo que dibujaba en el aire durante su breve trayectoria parabólica.
![]() |
Bomba de humo - Dominio Público |
Desenrollábamos el papel del vástago, sin separarlo de la cabeza, y luego lo doblábamos sobre ésta cubriéndola por completo. Después prendíamos el fósforo raspándolo a través de su envoltorio y una vez encendido el calor comenzaba a consumir rápidamente el papel y la cera. Era el momento de arrojarlo lo más lejos posible y disfrutar de la preciosa estela de humo que dibujaba en el aire durante su breve trayectoria parabólica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario